lunes, 21 de abril de 2008

PROFETAS O BRUJOS


El siguiente artículo representa la búsqueda de lo que significa la ciencia económica, más específicamente la economía para el ciudadano medio en las condiciones actuales de la sociedad Argentina. Este escrito es el intento por parte de un estudiante de comprender e interpretar algunas de las afirmaciones más comunes en lo que respecta a dicho campo del conocimiento.

Es frecuente escuchar a referentes de la política Argentina decir que los economistas realizaron “mala praxis” en la crisis que azotó a nuestro país en el año 2001 o escuchar, no hace mucho tiempo, al mismo ministro de economía renegar de su condición de economista en vivo y en directo en uno de los canales más importante de la televisión nacional. Si existe en la población de nuestro país la conciencia de que la teoría y la realidad pueden no ir de la mano, es, según se argumenta, en su totalidad gracias al aporte diario de los economistas.

Por momentos, profetas de la felicidad, todopoderosos capaces de ser autores de proezas mágicas, y por otros, personajes oscuros, carentes de toda clase de patriotismo y sentido ético. De esta manera se componen las percepciones de la sociedad en lo referente a esta casta del conocimiento. La pregunta entonces es: ¿Profetas o Brujos?

La respuesta puede encontrarse simplemente indagando en las características del objeto propio de estudio de los economistas. En la economía no existe magia alguna, todo puede ser comprendido acudiendo al sentido común; todo lo que dicha ciencia estudia es el accionar diario del hombre y éste en tanto parte de una sociedad. El punto central hace referencia al manejo más correcto de los recursos que, como puede observarse, son escasos para saciar necesidades que en parte pueden ser ilimitadas y en parte no necesariamente.

La economía al tratar con aspectos sociales necesita de una multiplicidad de instrumentos para comprender los fenómenos que intenta abordar, los cuales van desde la matemática a la historia, pasando por la psicología, la política, la sociología, etc. El objeto de estudio es sumamente complejo e impresionantemente amplio, por lo tanto lo que se requiere para hacer posible la comprensión es elegir los parámetros a monitorear, o, lo que es lo mismo, el conjunto de variables que creemos más relevante en un universo infinito de posibilidades. Esto lleva a que los economistas, de acuerdo a sus principios éticos-morales y al resultado al que desean arribar, opten por lo que creen que debe primar a la hora de elegir las variables relevantes.

Esto último nos muestra la fragilidad en cuanto al argumento de que los economistas realizaron “mala praxis” porque decir lo anterior supone que todos optan por los mismos instrumentos de análisis y escogen las mismas variables en lo que consideran su conjunto de variables relevantes. Esto difiere con la realidad de las ciencias económicas y con la amplitud de su campo teórico. En todo caso, se podría decir que cierto grupo realizó “mala praxis”.

El estudio y la práctica de la ciencia económica puede lograr mejorar el nivel de vida de la población y, desde mi humilde opinión, debería focalizarse en los más necesitados. Ello no significa que pueda lograr que un país cambie su estructura productiva, eduque a su población, mejore su sistema de salud, elimine la inseguridad y resuelva todos los males de la sociedad sólo porque una persona acreditada en el estudio de una ciencia ocupe la cartera de economía dentro de un gobierno.

Dicho lo anterior, no hay necesidad de renegar de la condición de economista para mostrar la existencia de algún rasgo humano en un científico económico. Sólo hay que cambiar el objeto último que persiguen los mismos; la igualdad de posibilidades es el objetivo a alcanzar y el único que puede salvar a una ciencia tan rica y fascinante como la economía.

Nuestro interrogante tiene respuesta y está en el sentido común. Al igual que en la vida, en la economía todos los extremos son malos. Ni profetas ni brujos, sólo científicos sociales.

Alejandro Pereyra

alejandropereyra_02@hotmail.com